
Las
bebidas isotónicas tienen por misión principal
la rehidratación del cuerpo, efecto especialmente
necesario en el curso de la práctica deportiva.
La sudoración intensa que padece el cuerpo cuando
se le somete a un esfuerzo físico acelera la
pérdida de agua y sales minerales y, consecuentemente,
la necesidad de reponer ambas substancias. Los preparados
de este tipo no sólo aportan estos nutrientes,
sino que mediante ingredientes como el cloruro de sodio
y la glucosa, hacen más rápida su absorción.
Ahora bien, hace falta tener presente que una asimilación
tan veloz de constituyentes sólo es necesaria
cuando la intensidad del ejercicio es también
muy elevada o cuando se prolonga por mucho tiempo. En
los casos en que no se den estas circunstancias, la
ingestión regular de agua y la comida inmediata
a la sesión deportiva son suficientes para restituir
al cuerpo del desgaste sufrido. Así, puede afirmarse
que las bebidas isotónicas no mejoran el rendimiento
o reducen la fatiga en actividades físicas suaves
o de menos de una hora. No tiene pues sentido invertir
dinero en ellas si nuestra intención es un ejercicio
moderado y poco duradero. En caso contrario, en cambio,
si que podría recomendarse su uso y ensalzar
su utilidad. De todas maneras, las bebidas isotónicas
no son nocivas en aquellos casos en que no nos presten
ningún servicio, y si se quiere usarlas sólo
se debe tener en cuenta su poder calórico -trescientas
calorías por litro a lo sumo- y su alto contenido
en azúcares.
Actualmente, hay un buen puñado de marcas que
comercializan bebidas isotónicas en nuestro mercado.
Sus composiciones no difieren demasiado entre sí,
si bien, a la hora de escoger, hay dos o tres criterios
que sería bueno atender: son mejores aquellas
que tienen más cantidad de glucosa que de fructosa,
los hidratos de carbono no deben superar el 10% del
total del brebaje, si aportan vitaminas, es preferible
que sean de tipo hidrosoluble (las vitaminas del grupo
B y la C) i, puestos a hacer, si en la composición
prescinden de edulcorantes , mejor que mejor.
También es posible confeccionar nuestros propios
preparados isotónicos, de una eficacia perfectamente
comparable a la de los productos profesionales. Se pueden
elaborar con agua, zumo de cítrico, diez cucharadas
de azúcar por litro, un cucharadita muy rasa
de sal y otra de bicarbonato sódico.