
Se
ha dicho, reiteradamente y no sin razón, que
la natación es el deporte más completo
que existe. Pone en acción a mayor número
de músculos que casi cualquier otro ejercicio,
enseña a respirar mejor, potencia la coordinación
del cuerpo y refuerza la resistencia. Se recomienda
para los problemas de espalda porque al realizarse en
un medio en el que no se pesa, no supone apenas desgaste
para la columna. Y, por si fuera poco, el mínimo
equipo necesario para practicarla resulta asequible
para todos los bolsillos, y buena parte de los municipios
disponen de instalaciones a las que abonarse.
No será necesario repetirse ni abundar en esos
argumentos, pero si que puede resultar de cierta utilidad
saber qué estilos caben dentro de la natación
formal y qué ventajas o inconvenientes tiene
cada uno de ellos. Si acudimos a la piscina por necesidades
fisioterapéuticas, un monitor podrá orientarnos
sobre la mejor opción y ayudarnos a pulir nuestra
técnica para obtener la máxima eficacia.
Pero en previsión de que las atenciones no sean
todo lo refinadas que sería deseable o de que
queramos empezar por nuestra propia cuenta y riesgo,
nunca está de más haberse familiarizado
con lo que cada opción pueda ofrecernos.
Crol. Es el estilo más utilizado: rápido,
reposado y sencillo de aprender. En añadidura,
és el mejor para desarrollar la musculatura de
la espalda de modo simétrico y tiene pocas contraindicaciones.
Se trabajan principalmente los músculos dorsales,
el tríceps, el cuádriceps, el bíceps
y los pectorales.
Espalda Al no sumergirse nunca la cabeza en el agua,
es un estilo de menos exigencia respiratoria y adecuado
para quienes padezcan problemas con la inmersión.
También se recomienda en personas con problemas
de lumbares, y como su nombre alternativo (crol de espaldas)
bien indica, hace desarrollar, más o menos, los
mismos músculos que el crol normal.
Braza Aunque parezca el más elemental (se le
llama coloquialmente estilo rana), resulta más
difícil dominar su técnica que la de los
anteriores. Una vez aprendida, es un estilo cómodo
en el que se puede dosificar muy bien el esfuerzo. Se
trabajan especialmente los abductores, los isquiotibiales,
los cuádriceps y el pectoral, mejora la coordinación
corporal y, además, se tiene mejor perspectiva
visual y auditiva en el medio que en el resto de modalidades.
Como contrapartida, la postura propia de la braza puede
causar eventuales molestias cervicales y lumbares, así
como dolores de rodilla.
Mariposa Vistoso y rápido, se suele considerar
el más difícil de los estilos, porque
a una cierta dificultad técnica se le une el
requerimiento de una gran potencia y resistencia. Para
algunos es un estilo básicamente competitivo,
si bien a personas en buen estado de forma puede servirles
para desarrollar la masa muscular.