
Uno
de los desafíos más serios de la medicina
moderna es retrasar la aparición del los síntomas
del envejecimiento y paliar sus efectos en nuestro organismo.
Con el I Congreso Europeo de Medicina Rejuvenecedora
que se celebró el pasado fin de semana en Viena,
los especialistas han querido presentar el actual estado
de las cosas en la materia.
Una de las conclusiones más compartidas es la
nefasta influencia del sobrepeso en el envejecimiento
prematuro. Por ello, además de ofrecer las preceptivas
recomendaciones dietéticas, los endocrinos investigan
el modo de reducir los niveles de glucosa en la sangre,
visto que ello mejora el estado de otros mamíferos
y reduce los riesgos de padecer cáncer. También
se está indagando en la conveniencia de reducir
al mínimo las cenas, para frenar las subidas
de azúcar durante la noche, el periodo de menor
consumo de energía de nuestro cuerpo.
Los motivos que provocan el envejecimiento son también,
y en buena parte, genéticos. Aún no completamente
esclarecidas las causas, se aventura que podrían
ser residuos de metilo que quedan adheridos al ADN los
que más peso tienen en ese proceso. Para purgarlos,
los médicos buscan sustancias capaces de eliminarlos.
De momento, se sigue la pista de los antioxidantes presentes
en ciertas clases de té verde, así como
el resveratol que llevan las uvas tintas y el vino,
sin que todavía pueda establecerse un consumo
recomendado de estos productos o de variantes sintéticas
de los mismos para detener la carrera de nuestro reloj
biológico.
Las investigaciones con células madre son otra
de las grandes esperanzas para los congregados en Viena.
Los progresos en la materia señalan que pronto
podrían utilizarse con gran provecho para generar
procesos regenerativos que supusieran un salto de calidad
en el combate contra la edad.
Pero mientras todas estas perspectivas van haciéndose
realidad, la receta que combina una justa cantidad de
deporte, dietas equilibradas, buenos hábitos
de descanso, mantenimiento de la actividad intelectual
y formas de evitar el estrés excesivo sigue mereciendo
la adhesión de todos los consultados.