
La
sociedad actual reclama una mayor especialización
en todos los ámbitos profesionales, en el caso
de la Medicina, aún más, ya que supone
una mayor efectividad a la hora de solucionar las dolencias
de los pacientes. Por este motivo, una de las últimas
especialidades en aparecer ha sido la Medicina del Deporte
o, más exactamente, la Medicina de la actividad
física y el deporte. El Deporte también
ha constituido un objetivo de estudio específico,
desde los primeros Institutos Nacionales de Educación
Física hasta las actuales Facultades de Ciencias
del Deporte. El fomento de la actividad deportiva como
elemento educativo, formativo y competitivo y como referente
de salud, son otras de las causas que ha llevado a la
creación de esta disciplina.
Los objetivos más destacados de esta especialidad
son: el cuidado médico de los sujetos que realizan
deporte, durante la práctica deportiva y en los
periodos de descanso; el estudio de los aspectos morfológicos
y genéticos del deportista, y su evolución
con el entrenamiento; la evaluación de los sujetos
que practican deporte y la localización de los
cambios orgánicos y funcionales producidos por
el entrenamiento; la evaluación y estudio del
estado nutricional del deportista, en periodos de actividad
deportiva y durante el reposo; y, la investigación
de las bases del rendimiento deportivo con la perspectiva
de la alta competición.
La Medicina del Deporte tiene, además, un papel
fundamental llevando a cabo exploraciones y pruebas
diagnósticas para la detección precoz
de patologías. Pero, como ocurre en otros campos
de la Medicina, la del Deporte no se vale por si misma,
es decir, se solapa y apoya en otras disciplinas como
La Neumología o la Endocrinología. La
importancia de la respiración en la práctica
del ejercicio físico lleva a una colaboración
entre disciplinas para evitar males mayores, como puede
ocurrir en los casos de asma. Desde el punto de vista
endocrinológico, los cambios hormonales en sangre,
sujetos a cualquier cambio externo como puede ser el
día y la noche, el calor o el frío, son
muy complejos, por ello se recomienda el deporte como
tratamiento para pacientes diabéticos o estresados
en exceso.
Lo más interesante de todos estos progresos es
la manera en que sus nociones van enriqueciendo el total
del edificio médico, de forma que los deportistas
no profesionales tenemos también cada más
recursos para afrontar cualquier problema surgido en
el curso de nuestra práctica física.