| El
botiquín en condiciones |
| 18/11/2005 |
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 Para
procurarnos primeros auxilios en caso de necesitarlos
y para guardar los medicamentos que tomamos regularmente
o aquellos que pueden volver a prestarnos servicio pasado
el tiempo, lo ideal es disponer un cajón o armario
en el que custodiemos todas las medicinas y los aperos
adecuados para una cura rápida, a ser posible
en lugar fresco y no expuesto a la luz del sol. Pero
además hay una serie de preceptos que merecen
ser tenidos en cuenta para hacer que éste botiquín
sea práctico, eficaz y seguro.
- En primer lugar, las cosas básicas que
hay que tener. Por un lado, vendas, agua oxigenada,
yodo y/o alcohol, gasas, algodón, esparadrapo
y tiritas. Los analgésicos, pastillas para
bajar la fiebre, pomadas para picaduras, inflamaciones
y quemaduras, algún líquido para cortar
hemorragias y productos para aliviar la mala digestión
conformarían el resto del repertorio elemental.
También pueden conservarse medicamentos en
previsión de que puedan volver a ser recetados
en breve después de un tratamiento, pero,
como en el caso de los antibióticos, hay
que evitar usarlos sin prescripción médica.
- Conviene revisar periódicamente de las
caducidades de los medicamentos y desechar los que
hayan vencido. Para ello, siempre será preferible
llevarlos a los contenedores especiales para reciclaje
que hay en las farmacias que tirarlos al cubo de
la basura.
- Tenga en cuenta los productos que tienen que almacenarse
en frío, porque deberán depositarse.
- Un truco para reconocer a primera vista lo que
busca es anotar su función sobre la caja.
De cualquier modo, una somera lectura del prospecto
puede evitar usos indebidos.
- Para los más cuidadosos, también
puede ser productivo organizar los medicamentos
por categorías, de modo que sea más
fácil encontrarlos y no haya que removerlos
todos cada vez que se necesite uno.
- Por último, recuerde siempre la importancia
de impedir a los niños el acceso al botiquín.
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