| A
la salud por la belleza |
| 29/12/2006 |
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 La
edad hace aparecer un reguero de signos de su paso que
a muchas personas pueden generarle angustia, pesimismo
o frustración. Unos efectos que contribuyen más
al deterioro de su aspecto y a una situación
mental insatisfactoria. Por eso, en muchos casos, las
atenciones corporales no pueden encajonarse frívolamente
como simples veleidades estéticas, sino que tienen
que considerarse como parte importante del cuidado integral
de la persona.
Pero para que las arrugas, la flacidez o los quilos
de más no sean causa de amargura no es necesario
fundir la tarjeta de crédito con liposucciones,
inyecciones de botox y cirugías variadas. Unos
consejos muy sencillos (aunque a veces también
difíciles de cumplir con regularidad y perseverancia)
pueden suponer un giro copernicano en la imagen de todos
aquellos que se acercan o ya han superado la cincuentena.
- Reservémonos un tiempo cada día
para tener cuidado de nosotros mismos y hagamos
que sea un disfrute y no un suplicio: pongámonos
música y habilitemos un espacio para estar
a gusto.
- La hidratación diaria con lociones hidratantes
corporales de PH neutro y mascarillas faciales sin
alcohol mantendrán nuestra piel sana y joven.
Pero si la hidratación externa es fundamental
la interna no lo es menos, beber dos litros de agua
diarios ayudará a eliminar toxinas y a tener
una piel más luminosa y tersa.
- Ejercicio moderado pero regular. Ayuda a seguir
dietas con éxito, tonifica los músculos,
hace mantener la elasticidad y produce sensaciones
placenteras. Caminar media hora al día, hacer
unas tablas de gimnasia, ir a nadar unas cuantas
veces por semana o apuntarse a clases de yoga son
opciones al alcance de casi cualquiera.
- Insistiremos hasta la saciedad, pero la nutrición
es el pilar maestro de todo este edificio. No hace
falta ser un especialista para comer con sentido
común: primacía de vegetales, legumbres,
frutas y pastas y moderación con las carnes
rojas o los dulces son unos principios elementales
y de fácil seguimiento. En cualquier caso,
si quiere disponer de una dieta más precisa
y adecuada a su metabolismo, no dude en visitar
a un endocrino o dietista.
- Procure dormir nunca menos de siete horas y, si
se lo puede permitir, haga una corta siesta. Si
se levanta con dolores de espalda, puede que un
colchón demasiado viejo se lo esté
provocando.
- Y, por supuesto, sucumba de vez en cuando a algún
capricho. Tómese una tarde libre para su
uso y disfrute sin compromisos, haga una escapada
con la pareja, túmbese a leer un libro al
fresco de un parque...Mantener nuestro buen ánimo
y humor también es parte de nuestro cuidado
y se refleja en nuestra fachada.
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