
Muchos
coincidiremos en agradecer al ordenador horas gratas
y enseñanzas valiosas, ahorros de tiempo y trabajo
o facilidades comunicativas y de acceso a la información
que años atrás sólo soñábamos.
También, digámoslo todo, algunos sustos
y cabreos y, posiblemente, más de una jornada
inacabable delante del teclado y con ganas de mandar
a tomar viento montones de asuntos pendientes. Pero
bien sea por motivos profesionales o por más
ociosas razones, ya estemos enfrente de la pantalla
por gusto o cual forzados a galeras, cuando una sesión
de ese tipo se prolonga, la espalda, la vista o las
manos pueden verse perjudicadas por malas posturas y
por la repetición de ciertos movimientos maquinales
que nos van minando poco a poco. Para reducir a la mínima
y menos dañina expresión esos esfuerzos,
se hace preciso no olvidar algunos principios.
Con la vista. Las pantallas modernas suelen ser
poco reflejantes. En cualquier caso, puede adaptarse
la luminosidad y el brillo para que ni deslumbren ni
sean en exceso oscuras. Tampoco la oscuridad total en
la iluminación del ambiente es prudente, aunque
una luz suave puede bastar. Si la luz entra por una
ventana, siempre será preferible que lo haga
de manera lateral. Ante sensaciones de lagrimeo, irritación
y otros síntomas del llamado síndrome
ocular del ordenador, es imperativo hacer una breve
pausa para descansar la vista. Cerrar cinco minutos
los ojos, cambiar el punto de visión cada rato
o remojarse un poco son interrupciones eficaces. La
pantalla tampoco ha de acercarse en exceso.
Con la espalda. Hay que regular la silla (mejor
no ahorrar en algo que rentaremos a ciencia cierta)
a la altura correcta y mantener la espalda recta, con
la riñonada bien sostenida y los hombros rectos.
La mejor referencia es que los codos queden a la altura
de la mesa, de forma que no haya que hacer posturas
extrañas con las muñecas. Con el cuello,
zona especialmente vulnerable, tienen que hacerse unos
leves movimientos de flexión para evitar la rigidez.
Con la mano. El uso continuado del ratón
y el teclado pueden propiciar lesiones, molestias y
entumecimiento. Para minimizar daños, conviene
tener las manos y los brazos apoyados cuando se escribe
y se manipula el ratón. Es también útil
hacer algunos movimientos con los dedos y con las manos.
Y recuerden siempre descansar del orden de cinco minutos
cada hora, levantarse y dar cuatro pasos de vez en cuando
y no hacer maratones que excedan el tiempo razonable
delante del ordenador.