
Habrá
quien considere, no sin razón, que las administraciones
públicas ha dado ya bastante la murga con los
perjuicios del tabaco y con las medidas empleadas para
combatirlo. Máxime cuando se da la paradoja de
que mismos gobiernos que propugnan leyes para reducir
su consumo no cesan de recaudar impuestos derivados
del mismo. Puestos a exponer hechos, podría recordarse
que el tabaco natural, sin ser saludable, es mucho menos
dañino que el tabaco con aditivos de los cigarrillos
convencionales que permiten venderse en comercios licenciados
por el estado como los estancos. Y que esa tolerancia
a la presencia de nicotina, agente adictivo por excelencia,
es potestad y competencia de esas administraciones.
En resumidas cuentas, estamos ante un problema en el
que no se hace todo lo que se podría para mejorar
la situación, y proteger al ciudadano sin coartar
su libertad última de fumar si se le antoja.
Y por ello, va resultando un tema fatigoso de atender.
Pero precisamente por esa condición de producto
adictivo, ante el que puede no bastar la fuerza de voluntad
del interesado en abandonarlo, seguimos ofreciendo periódicamente
algunas informaciones que puedan resultar de interés
a fumadores en trance de dejar de serlo. Y la que ha
llegado recientemente es la confirmación de la
eficacia de ciertos fármacos que tratan de aliviar
la dependencia nicotínica. Es el caso de la
vareniclina,
un compuesto terapéutico aprobado en Europa y
Estados Unidos y que se une a los integrantes de una
lista que hasta ahora comprendía al
bupropion
y a los parches y chicles de nicotina.
Los ensayos, referidos en un documento redactado por
la biblioteca de estudios clínicos
Cochrane,
dieron por resultado que la vareniclina tenia una eficacia
superior que el bupropion, los placebos y los otros
métodos sustitutivos. También la
cytisina,
de la cual deriva la vareniclina, ha mostrado parecidas
virtudes al mantener los niveles corporales de dopamina.
Con ese efecto, la satisfacción que se obtiene
al fumar disminuye y es más fácil mantener
a raya el síndrome de abstinencia. Quienes se
valieron del medicamento portador de vareniclina, cuyo
nombre comercial es
Champix, dejaron de fumar
hasta tres veces más que quienes lo intentaron
sin ayuda médica. Sin embargo, no fue superior
a ninguno de los restantes medios en evitar las recaídas.
Sin embargo, el estudio hace una última e importante
matización: las pruebas que sirvieron para confeccionar
el estudio las hizo el mismo laboratorio que produce
la vareniclina. Y pese a las revisiones externas que
existen en esos casos, ese género de ensayos
siempre tienden a dar resultados un poco más
favorables a la industria que los ensayos independientes,
por lo que se necesitaría una investigación
ese tipo para fundar más esperanzas en el producto.