
Si
en nuestra cultura sufrir una enfermedad mental puede
resultar embarazoso y en muchos casos tiende a padecerse
con discreción, tener diagnosticado un trastorno
mental es mucho más que eso: es un estigma, casi
un tabú. Porque la asociación instantánea
e ignara que muchos establecen entre quien está
aquejado de una enfermedad mental y el estereotipo de
loco que existe en nuestra sociedad hace especialmente
dificultosa la aceptación y tratamiento de este
género de problemas.
Un secretismo por temor a la marginación que
no se corresponde en absoluto con el volumen real de
afectados que organizaciones como el Colegio Europeo
de Neuropsicofarmacología registran en los países
del primer mundo. Porque cerca de un 50% de sus habitantes
tiene a lo largo de su vida un trastorno de este tipo.
Pero de ese total, sólo un porcentaje mucho más
bajo acudirá al especialista y se pondrá
en tratamiento. Una medida que, como reconocen los psiquiatras,
en muchos casos podría aliviar los sufrimientos
del paciente con cierta rapidez y que, en los casos
más agudos, puede llegar a salvarles la vida.
Hay que tener en cuenta que un 50% de los esquizofrénicos
no siguen ningún tipo de tratamiento y que un
10% de ellos acaba suicidándose. Pero no hay
que ir a casos psicóticos tan extremos: hasta
un 15% de los depresivos toma la misma decisión.
Las asociaciones de psicoterapeutas o de la Red de Investigación
de Enfermedades Mentales quieren hacer hincapié
en la importancia de combatir la estigmatización
y equiparar la dolencia mental a cualquier otro desarreglo
orgánico.
Y recordar que la normalidad con la que dan ciertos
problemas emocionales o afectivos que deben ser catalogados
precisamente como trastornos mentales no justifica que
sigan considerándose como una extrañeza,
una rareza incómoda que resulta difícil
de comunicar y admitir en sociedad. De hecho, romper
con el oscurantismo puede ser el primer síntoma
de mejora para aquellos que siente angustia, vergüenza
y la injustificada culpa que un entorno a veces despiadado
infunde a quienes flaquean.