
Más
de siete siglos de estancia de los árabes entre
nosotros nos dejaron algo más que rastros arquitectónicos
y lingüísticos. De la agricultura al algebra,
de la música a la ingeniería civil, son
muchas las deudas que tenemos. También inclinaciones
culturales y gustos sociales que siguen actuando dentro
de nosotros casi en secreto. Otras de sus costumbres,
en cambio, perecieron, por más que quedara su
viva huella. Por ejemplo, y pese a que cayeran en desuso
rápidamente, en muchas ciudades que fueron posesión
musulmana quedan aún magníficos ejemplos
de baños públicos, esos hammam que como
ya ocurría en el mundo romano, eran lugar de
intercambio social tanto como de higiene.
La sorpresa es que hoy, aprovechando vestigios casi
perdidos o reproduciendo el estilo y ambiente de las
caldas de Al-Ándalus, pero también de
la cultura del agua en otras civilizaciones, vuleven
a emerger. De hecho, la disposición de estos
neobaños con tres aljibes de agua caliente, templada
y fría recuerda más a la estructura romana
que a la árabe, más cimentada en el vapor.
Parece que la estrategia de expansión y la buena
recepción de la oferta, que se apoya también
en la amplitud de horarios y unas tarifas asumibles,
está llamada a abrirse camino. De momento Andalucía,
aprovechando su privilegiado enlace con la tradición,
va en cabeza. En Granada, como no, ya se puede elegir
entre dos distintos, el de
San
Miguel y
Al-Ándalus,
que pertenece a la misma compañía que
se ha embarcado en abrir otros semejante. Uno de ellos
en
Córdoba,
que en pleno esplendor del califato gozó de hasta
600, y otro que es el
Medina
Mayrit, que evoca la razón de la fundación
de Madrid y su mismo nombre: la profusión de
aguas subterráneas que existen en su solar.
Sevilla
tampoco ha querido quedarse sin su propio local, que
como la mayoría de los aquí referidos
no sólo ofrece agua, sino también tetería
y masajes por el mismo precio. Además
Málaga,
Andújar y Cáceres han sido
hasta ahora las últimas en lanzarse a la piscina,
pero nada tendría de insólito que la moda
se expandiera y que recuperara plazas que antaño
le fueron propicias (Mallorca, Girona, Murcia, etc.)
y aumentaran una oferta que ya incluye restauración
y espectáculos, conviertiéndose de nuevo
en un eje de la vida social.