
La concepción de la medicina como mera "intervención
sanadora" nunca ha convencido a buena parte de
la clase médica, que se ha tenido que resignar
a ella por la imposibilidad de mantener un seguimiento
personalizado de cada uno de sus pacientes. Como esos
médicos de familia rurales, que lo mismo jugaban
a las cartas o al ajedrez con sus vecinos que colaboraban
en tareas vecinales o atendían las llamadas de
los enfermos y parturientas en la noche y, en todo momento,
velaban por el bienestar de la comunidad.
Pero en un intento de buscar una forma más orgánica
de contacto con los pacientes y contribuir de forma
determinante a su progreso o al aprendizaje de hábitos
saludables, algunos facultativos se implican en iniciativas
como paseos semanales, charlas en escuelas y centros
de mayores o talleres para enfermos crónicos
o de prevención, entre otros.
El objetivo es humanizar la consulta y ofrecer una extensión
a la misma en entornos cada vez más masificados.
La financiación y apoyo de las autoridades sanitarias
a este tipo de programas resulta aun es escasa, pero
en ciudades como Barcelona o Madrid se calcula que cerca
del 30% de los ambulatorios ofrecen actividades alternativas.
En los mismos ambulatorios pueden informarnos de éstas
prácticas, que van de las sesiones de risoterapia
a excursiones urbanas.
Otro frente de acercamiento a los ciudadanos se encuentra
en las nuevas tecnologías. En un artículo
reciente hablábamos del crecimiento experimentado
por los consultorios de Internet. Y que sean especialistas
de solvencia contrastada quienes estén a su cargo
siempre da mayores garantías. Es el ejemplo de
Pasabola,
la web que Antonio Julián, médico familiar
de Ciudad Rodrigo, ha puesto a disposición de
los cibernautas, especialmente de los jóvenes,
poco dados a la visita al ambulatorio. Recordamos, además,
que en nuestro site tenemos también a disposición
de los usuarios
un
espacio para que puedan disipar sus dudas o pedir consejo.