
LPara animar a la práctica del deporte a veces
no basta con glosar sus beneficios. Las excusas son
abundantes y siempre aparecen oportunas para abrirnos
una puerta de escape. Los principios cuestan, y hasta
que uno empieza a divertirse corriendo, yendo en bicicleta
o nadando, cualquier incentivo suplementario puede ser
útil.
Por eso, una estrategia válida es aprovechar
el tiempo dedicado al deporte para cultivar otra afición
placentera como la música. Quizás la aparatosidad
o dificultad de sujeción de los antiguos walkman
hubiese desesperado a más de uno, y no haga precisamente
gracia arriesgarse a que los modernos reproductores
de tipo Ipod se nos caigan al suelo y queden hechos
trizas.
Pero las marcas deportivas y de complementos han agudizado
el ingenio y trabajado diseños para ofrecer soluciones
más versátiles e integradas.
Por ejemplo, la casa
Anker,
mediante su marca Skullcandy, se ha especializado en
productos para skaters, surferos y amantes del snowboard,
pero que sirven perfectamente para otros ejercicios.
Ahí está su línea de mochillas,
que no sólo incorporan un tubo de hidratación
para beber en marcha, sino que en las cinchas incorpora
controles, altavoces, conectividad con MP3 y de móvil
manos libres. Asimismo, fabrica relojes y cronos que
mediante un puerto USB y una tarjeta de memoria de 1GB
permite cargar canciones a mansalva o utilizarla como
grabadora de voz, si queremos aprovechar nuestros paseos
para anotar reflexiones y organizar verbalmente pensamientos.
Por su parte,
Freestyle
Audio es la compañía líder
del sector y autora de una de las más extensas
e ingeniosas gamas de aparatos musicales específicos:
desde productos ultraligeros a sumergibles que pueden
engancharse en un cómodo brazalete. Su completísima
web nos detalla cual se aviene mejor a cada deporte,
sea piragüismo, natación o incluso pesca.
Teambike se dedica a satisfacer las necesidades de los
ciclistas y motoristas. ¿Su producto estrella?
Un casco con tecnología bluetooth que permite
la reproducción remota mediante unos auriculares
sin cables y estorbos.
Chainreactioncycles
ha adoptado esa misma idea a su casco Azonic Surround,
con el añadido de que permite también
oír el sonido ambiente y así no caer en
praxis peligrosas.
Aunque posiblemente el gadget más innovador y
compacto (aunque también de los más caros)
pertenezca a Oakley, la casa de gafas de sol deportivas
cuyos
modelos
Thump incorporan una conexión USB y hasta
un 1GB de memoria para que si falla el aliento por lo
menos no falte la música.
A partir de ahora, acometer esa cuesta a ritmo wagneriano
o afrontar el último largo de la piscina mecido
por sones de trikitixa, entre mil ejemplos, será
mucho más que una operación mental.