InfoSenior.es es el portal de información y servicios para clientes con Cuenta Senior   
  Castellano | Català ¿Aún no se ha registrado? [Hágalo desde aquí]  
Está usted en > Salud > Cuerpo y mente sanos > La cepillada perfecta
Enviar su propia consulta, aquí
[sólo para titulares con Cuenta Senior] >

La cepillada perfecta
17/10/2007

La salud dental es de aquellas cosas que más se descuidan porque es de las que más pereza da atender hasta que no resulta inevitable. La imagen de abrir la boca en casa del dentista hace venir temblores a hombres hechos y derechos, y los precios que a menudo se facturan a su salida tampoco resultan un acicate. Pero mucho mejor que esconder la cabeza y encomendarse a dioses y santos para no tener que ir, es disponer los medios para espaciar estas visitas. Y el fundamental, por cotidiano, es una buena higiene dental.

Hoy, más o menos, se ha generalizado la costumbre de lavarse los dientes tras cada ágape, pero el problema es que bien a menudo no se invierte en ello la suficiente atención y se hace incorrectamente.

Para empezar se ha de escoger un cepillo adecuado. Preferentemente de mango recto, no excesivamente grande para que pueda llegar a todos los rincones de la boca. Una dureza suave o media de las cerdas suele ser la más conveniente, pues las duras pueden irritar las encías y desgastar más la superficie de los dientes (todo y una mayor capacidad limpiadora).

También hace falta observar que los haces de fibras del cabezal sean espesos y abundantes y que estén dispuestos a varios niveles, cosa que hará que se adapten mejor a la superficie irregular del diente. Las puntas redondeadas, un estándar que hoy cumplen la mayoría de marcas, será el último requisito que habremos de exigir. Eso, y no ser agarrados cuando toque renovarlo.

Ya con una herramienta de estas características empezaremos a cepillar de arriba abajo -encías incluidas- los dientes de la parte superior y de abajo hacia arriba y por las dos caras las de la parte inferior, repitiendo una docena a veces el movimiento por cada pareja de dientes. La superficie de las muelas, además, se cepillará circularmente.

Mientras que los incisivos y caninos por su parte interna serán objeto de especial atención, cepillándolos como si barriéramos. También, habremos de tener en cuenta la posición del cepillo cuando actuamos, por ejemplo, sobre los dientes frontales en su cara interior: sólo si lo mantenemos vertical abarcará todas sus partes. Todo este proceso se deberá llevar a cabo manteniendo el cepillo con firmeza pero sin ejercer una presión desmesurada. En último término no hemos de olvidarnos de la lengua y de enjuagar la boca con agua una vez hayamos acabado para así eliminar los restos.

Finalmente, el uso todavía poco extendido de seda dental es uno de los secretos más determinantes para desprendernos de los residuos más molestos e impedir la formación de placa. Hace falta, sin embargo, ser esmerado y paciente para aprender a utilizarlo, no hacer sangrar las encías y conseguir cierta rapidez mecánica en el procedimiento.

Con estas prevenciones, que tienen especial importancia antes de irse a dormir, seguro que podremos burlar las idas al dentista, que, por otra parte, gracias al progreso de las técnicas ha dejado de ser en la mayoría de casos una perspectiva aterradora.
 << Volver a CUERPO Y MENTE SANOS
Aviso legal | Política de privacidad | Seguridad | Contactar