
Las
cifras de donantes de órganos registradas por
las autoridades sanitarias españolas
son
las más altas del mundo y se hallan muy por
encima de la media europea. Sin embargo, muchas personas
que acceden a ese acto de generosidad tras su muerte
o la de algún ser querido no saben que no es
necesario llegar a tan penosos trances para favorecer
al prójimo en dificultades.
La donación de humores y tejidos vivos es una
opción que se encuentra al alcance de casi cualquiera.
La más conocida es la de sangre, para lo que
sólo hay que acercarse a un cualquier hospital
y cumplir una serie básica de requisitos. También
la donación de esperma o de óvulos, además
bien remuneradas, cuentan con buen flujo de dadores.
Pero recientemente se han empezado a abrir otros bancos
que permiten abastecer de recursos menos comunes. En
Mallorca y Madrid se almacena leche materna para bebes
prematuros, otros centros disponen lo necesario para
la captación de membrana amniótica luego
utilizada en reparación de tejidos oculares o
de cordón umbilical, que integrará un
fondo de reserva internacional útil para las
dolencias de la médula ósea.
Precisamente, los donantes de médula también
forman parte de uno de los grupos más distinguidos
de personas que ceden una parte de sí mismos
para sanar a terceros.
La Fundació Josep Carreras, por ejemplo,
es una de las más importantes en la gestión
de los registros de donantes de esta modalidad.
Además, existen otras posibilidades de donación
que suponen un mayor grado de compromiso: la de un pedazo
de hígado, que luego se regenera naturalmente,
de páncreas o la de un riñón (se
puede vivir con sólo uno).
Finalmente, existen algunas modalidades muy sencillas
de ejercer si viene dado y que tienen un componente
de reaprovechamiento. Las válvulas de un corazón
que se trasplanta o el interior de una cabeza de fémur
pueden utilizarse para personas con afecciones cardiacas
u óseas.
El reto de elevar las cifras de donantes vivos y asimilarlas
a las procedentes de cadáveres corresponde ahora
a todos. Es la hora de promocionar esta clase de generosidad
y apelar a todos aquellos que quieran ejercerla. ¿Usted
quizás?