
Son
la prueba de que se ha vivido y la muestra de cómo
somos, de cómo hemos sido, resultado de risas,
llantos, alegrías y tristezas. Todos nuestros
gestos dejan una huella en nuestro rostro, aunque no
tienen por qué ser desagradables ni hay por qué
renegar de ellas. Pero siempre se puede dar luminosidad
al rostro y viveza al cutis y prevenir y retrasar las
arrugas con tan solo dedicar unos minutos a hacer unos
ejercicios faciales.
Mantener el rostro en forma, como cualquier otra parte
del cuerpo, es cuestión de ejercicio, prestando
especial atención a zonas como el contorno de
los ojos, mejillas y mentón. He aquí una
pequeña
'tabla de ejercicios' con los
que lograremos que nuestra cara luzca mucho mejor.
Empezaremos por la parte superior, el
entrecejo,
que casi de forma continua arrugamos en esas situaciones
de duda, conflicto, preocupación
Para 'aliviarlo'
aplicaremos en esta zona un masaje situando los dedos
índice y corazón entre ceja y ceja, moviéndolos
con suavidad y realizando un recorrido hasta llegar
a las sienes. Bastará con repetirlo un par de
veces.
Continuaremos en la zona superior del rostro. Ahora
en
la frente. Hay que sujetar la sien derecha
con la mano mientras la palma de la mano izquierda se
desliza suavemente sobre la frente realizando una serie
de movimientos circulares hasta llegar a la sien izquierda.
Repetir este movimiento en sentido contrario.
Pasaremos al contorno de
ojos y las temidas patas
de gallo. En esta ocasión el ejercicio se inicia
abriendo los ojos al máximo y cerrándolos
suavemente. Hay que repetir el ejercicio 10 veces.
Prosiguiendo con el descenso, llegamos a las
mejillas.
Para fortalecerlas taparemos los labios con una mano.
Hincharemos poco a poco las mejillas. Repetimos el proceso,
pero en esta ocasión sólo con una de las
mejillas, que presionaremos con la mano que queda libre,
dejando salir el aire con suavidad. Haremos lo mismo
con la mejilla contraria.
Por último abordaremos esa
papada que
el tiempo suele acabar aflojando, el 'doble mentón'.
Si adoptamos una posición erguida e inclinamos
ligeramente la cabeza hacia atrás, resulta más
fácil hacer este ejercicio. Una vez en posición
hay que apoyar los dedos anular y medio en el centro
de la barbilla y deslizarlos hacia los lóbulos
de las orejas presionando suavemente.
Desde luego no se esperen resultados tan milagrosos
como los del bótox, pero si se sigue con cierta
disciplina, como toda gimnasia, lograremos que nuestro
rostro desprenda brillo y esplendor.