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¿Un síndrome de Sarkozy?
12/09/2008

No extrañará a nadie que los especialistas en estética lo hayan empezado a llamar así, porque el presidente de Francia podría encarnar a la perfección sus principales rasgos.

Se trata de varones maduros, con presencia social y recursos que recurren a la cirugía o a soluciones cosméticas avanzadas para no desentonar al lado de sus parejas más jóvenes y atractivas. En algunos casos eso les supone un sufrimiento emocional que les lleva a tratar de reparar su inseguridad en el quirófano.

El prototipo de afectado por esta alteración es un hombre entre 40 y 55 años, de posición acomodada, cierta proyección pública y que o bien se han separado y buscan pareja o la que tienen es bastantes años menor. La demanda de bótox o el incremento de intervenciones estéticas que se ha producido en los últimos años vendrían a confirmarlo.
Las terapias faciales figuran entre las más demandadas, si bien la ginecomastia (reducción del tejido pectoral), las liposucciones o los trasplantes de pelo también viven un momento boyante. Por lo común, los tratamientos que escogen son aquellos que no les exigen bajas laborales, no les suponen dilatados esfuerzos y les permiten rapidez y también discreción en la mejora. Porque si va venciéndose el tabú de los hombres que cuidan de su aspecto, aún existe cierto pudor a las grandes transformaciones.

Blefaroplastias, grabado abdominal y hasta alargamiento de pene son parte del paquete con el que hombres con dinero y poder tratan de hacerse más deseables. Sin embargo, la cifra de operaciones de esa índole que se producen al año en Europa apunta también a una creciente desinhibición masculina cuando de embellecerse se trata.
Con todo, si esa voluntad es elogiable, los extremos a los que apuntábamos al hablar del síndrome Sarkozy suelen acarrear desequilibrios a los que es mejor no abandonarse. La presión del culto a la juventud y la imagen puede ser muy fuerte, pero seguramente resulte más atractivo un hombre que sabe envejecer sin angustia y llevar sus años con elegancia.
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