
Las
mujeres mayores son más propensas a padecer episodios
depresivos que ningún otro segmento de la población.
Se trata de una dolencia que afecta a cerca del 2% de
las personas mayores, aunque sus síntomas puedan
experimentarlos hasta un 20% de todas ellas.
Hasta la fecha, no existe una explicación definitiva
a esa superior incidencia, aunque algunos estudios como
el que publicó la prestigiosa revista Archives
of General Psychiatry a principios de 2008 han ayudado
a fijar este hecho.
El equipo de la doctora Lisa C. Barry evaluó
entre 1998 y 2005 a un total de 754 personas de más
de 70 años. Al comienzo del estudio y en exámenes
de seguimiento realizados cada 18 meses, los participantes
se sometieron a pruebas cognitivas y proporcionaron
información sobre su salud. Estas personas también
realizaron pruebas para detectar posibles síntomas
de depresión como la falta de apetito, la sensación
de tristeza o los problemas de sueño. Durante
el estudio, un 35,7% de los participantes se encontró
deprimido en algún momento. De ellos, el 17,8%
mantuvo este estado durante dos períodos temporales
consecutivos, un 11,2% en tres de las revisiones y un
6,3% en los cinco periodos de revisión.
Estos resultados han puesto de manifiesto que la depresión
hace mayores estragos en las mujeres mayores que en
los hombres de la misma edad y también resulta
más persistente, lo que ha sorprendido a los
autores de la investigación, teniendo en cuenta
que las mujeres son menos reacias de recibir medicación
u otros tratamientos para la depresión.