
No
es cosa de broma. Hablamos de la primera causa de muerte
e invalidez en el mundo desarrollado según algunas
fuentes. Pero dado que se trata de un proceso progresivo
y silencioso, muchas veces pasa más inadvertido
que otras enfermedades y deterioros más estentóreos.
Con todo, la aterotrombosis, esto es, la formación
de coágulos y trombos en las arterias, puede
prevenirse o retardarse: basta con ser un poco cuidadosos
con la alimentación y evitar ciertos estilos
de vida arriesgados.
La aterotrombosis se acostumbra a dar en los conductos
sanguíneos que padecen ateroesclerosis, es decir,
acumulación de grasa en las paredes arteriales.
Esto contribuye a aumentos de los niveles de colesterol
y triglicéridos, hipertensión y, lo que
es más grave, propensión a lesiones en
el vaso que conllevan faltas de riego y, si eso afecta
al corazón, infartos de miocardio o ictus en
el caso del cerebro. Enfermedad coronaria o cardiovascular,
aunque también pueda afectar a miembros periféricos,
una de sus circunstancias agravantes es que hasta un
60% de los pacientes con riesgo de sufrirla no controlan
su presión sanguínea o que un 35% no rebajen
sus niveles de glucosa, pese a que eso pueda precipitar
los problemas.
Aunque en la formación de arterias esclerotizadas
y coágulos participen factores como el envejecimiento
natural o la herencia genética, es el estilo
de vida lo que más influye en su aparición.
La reducción de factores de riesgo pasa por algunas
medidas básicas como dejar de fumar, llevar una
dieta baja en grasas y azúcares, hacer ejercicio
moderado. La tensión alta o padecer obesidad
o dolencias como la diabetes sin cuidarse son también
elementos que pueden contribuir a un prematuro y fatal
desenlace.
Para abundar en estas cuestiones, sobre todo desde una
perspectiva profesional, pero también de interesado
por cuestiones de salud, es muy recomendable
visitar
la web aterotrombosis.com,
con información actualizada y artículos
académicos que explican con todo detalle como
actúa este asesino silencioso.