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REGULARIDAD

Un engranaje de relojería

Un engranaje de relojería

28/10/2009

Así convendría que funcionara el sistema digestivo y así se sugiere en algunos anuncios que ayuda su producto a conseguirlo.

Pero el sistema digestivo se desregula con extrema facilidad y es el primero en el que repercute cualquier desequilibrio en nuestra vida. Una alimentación inadecuada, cambios súbitos en la dieta, alteraciones de nuestra rutina diaria, estrés, viajes o la falta de ejercicio pueden causar la aparición de desajustes intestinales y estreñimiento.

La dificultad para acudir regularmente al baño podría aquejar a una quinta parte de la población mundial, y aunque los motivos que originan el problema son muy variados, la ausencia de fibra y deporte suelen combinarse para encarnar el trastorno. El malestar y la pesadez, las digestiones lentas y, a largo plazo, consecuencias más graves, son sus principales derivaciones.

El consumo de fibra -contenida en verduras frutas, cereales y legumbres- es uno de los caminos más seguros para prevenir o remediar el estreñimiento. Una cantidad de 30 gramos al día, que se obtiene con unas cinco raciones de estos alimentos, es la adecuada para conseguir un buen funcionamiento digestivo. Frutas como las ciruelas, los plátanos o los cítricos y muy especialmente los cereales integrales son los más ricos en esta sustancia. Pero la mayoría de especialistas en nutrición instan a acompañar esas ingestas con abundante agua, pues es la combinación de ambos elementos lo que facilita el correcto funcionamiento de nuestro sistema de evacuación.

Además de los preceptos dietéticos, otros hábitos son altamente recomendables para hacer trabajar al intestino y reducir riesgos de estreñimiento: ejercicio periódico, no saltarse el desayuno y encontrar un momento del día propicio para poder ir al servicio sin prisas y sin incomodidades. De hecho, el estrés asociado a la falta de horarios y de unas mínimas rutinas es uno de los factores que más influyen en la aparición del estreñimiento.

Asimismo, hay que tener en cuenta que en este asunto intervienen condicionamientos genéticos que predisponen más o menos a sufrir el problema, y que las medidas que nos ayudarán a aumentar nuestra regularidad no siempre son de efecto inmediato. Por eso, cuando persiste, muchas personas tiran por el camino de en medio y recurren a laxantes. En una situación concreta, y con supervisión médica, puede ser la manera adecuada de salir del paso. Pero su uso continuado puede llegar a modificar los tránsitos intestinales y habituar nuestro cuerpo a su concurso, de modo que le resulte luego difícil funcionar si ese estimulante.

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